Tomado del portal http://atoropasadoblog.blogspot.com
La coba, ese halago o adulación fingida, tan propia del taurino, es
tan antigua como la tauromaquia misma. En el mundo del toreo, muchos no
pueden vivir sin ella, unos por darla y otros por recibirla. La coba es
ausencia, modificación o exageración de la verdad. La coba es pues, en
esencia, mentira. Donde hay coba no puede haber verdad.
Pero de
coberos, hay una amplia variedad, empecemos por preguntarnos ¿Qué busca
el cobero?, ¿Cuáles son sus intenciones?, ¿Cuáles son sus necesidades?
¿Qué daño o alcance negativo puede tener en la fiesta de los toros? En
mi vida como aficionado taurino, he conocido infinidad de coberos, los
hay de todas las clases, posiciones sociales, edades, y que juegan
diferente papel en la fiesta de los toros. Unos son protagonistas, otros
son secundarios y otros despeñan un papel de extras, este último es un
grupo poco relevante, pero cada vez más mayoritario, en gran parte por
la aparición de las redes sociales.
Para ser cobero es
indispensable tener algo, NECESIDAD. Necesidad de entrar al "mundo del
toro", necesidad de conocer y hacer "amistad" con toreros, ganaderos,
empresarios, etc, necesidad de recibir de los protagonistas un saludo,
un abrazo con apretón de manos, necesidad de la invitación a una tienta,
de estar en el callejón, de compartir la mesa o la tertulia con ellos,
necesidad de ser conocido y reconocido, necesidad de "ser alguien" en
este mundillo, necesidad de protagonismo, necesidad económica, necesidad
profesional, necesidad de elevar la autoestima, que en todos los
coberos es muy baja. Es tan atractivo el mundo del toro, que muchos
experimentan una incontrolable necesidad de pertenecer a él y ya no se
conforman con ser aficionados de tendido. La necesidad es en muchos
casos, meramente taurina. Ya que para que su poderdante toree, sus toros
sean lidiados, las crónicas hablen bien, de no ser vetado, de poder
torear, de no ser despedido de su trabajo, de obtener una acreditación
de prensa etc. la coba se convierte en una herramienta indispensable y
efectiva. Prescindir de ella, significa ganarse enemigos incómodos,
obstáculos gratuitos y en muchos casos, el fin de sus carreras.
A
su vez, para ser cobero hay que tener CARENCIAS. Es necesario carecer
de dignidad, carecer de voluntad, carecer de madurez, carecer de
criterio, carecer de vergüenza, carecer de la suficiente inteligencia,
carecer de un empleo seguro, carecer de un patrimonio solvente, carecer
de autoestima, carecer de carácter, carecer de estabilidad económica,
social, psicológica o laboral. Carecer de un espacio en donde
desarrollarse profesionalmente, y si ya lo tienen, quieren mejorarlo o
tienen miedo de perderlo.
Pero para ser cobero hay que contar con
ciertas HABILIDADES, como la facilidad para la adulación, la
hipocresia, la mentira, diplomacia, la malicia, manejar la doble moral
con habilidad, entre muchas otras habilidades perversas.
El cobero puede tener una o varias de estas necesidades, carencias y habilidades. No en pocos casos, tiene todas.
La conducta del cobero, será pues, movida por un interés, un objetivo.
Cuando obtienen el resultado esperado, la sensación de satisfacción
induce a continuar con la misma conducta, aumentando la coba, mejorando
métodos y estrategias para darla. Para los mandones de este negocio, los
coberos son un juguete divertido, un títere al que le manipulan los
hilos a su antojo. Son sus siervos incondicionales. Normalmente este
tipo de coberos cuando llegan a este nivel, han perdido toda dignidad,
carecen de voluntad propia, de criterio personal. Sus carencias y
necesidades iniciales, han aumentado, aunque crean que ya las
solucionaron. La mayoría de estos coberos convertidos en títeres, son
periodistas, afamados muchos de ellos, otros perfectos desconocidos.
Hay coberos caros, baratos y gratuitos.
Los caros cuestan automoviles de lujo, departamentos o pisos en zonas
exclusivas, cheques jugosos, sobres con dinero suficiente para curar de
depresión a cualquiera, viajes a las plazas y ferias más importantes del
mundo, la tranquilidad de un empleo seguro y bien pagado. Otros llegan a
conseguir ser programados en los carteles, a que lidien sus encierros, o
a invitaciones a tentar. Normalmente, para este tipo de coberos, el
toreo representa un porcentaje muy alto de sus ingresos económicos
totales. A este cobero lo tenemos que considerar como un enemigo de la
fiesta. El daño que le hace a quienes da coba es inmenso, pero al toreo
en general, le puede hacer un daño irreparable.
Los baratos, con
poco se conforman, con la invitacion a una tienta, un pase al callejón,
la "amistad" de la gente del medio, un saludo, un abrazo, comida y
bebida gratis, convivencia en los hoteles, un "pase" a la habitación
mientras se viste el torero, se adulados por los propios protagonistas,
facilidades para una entrevista, para realizar su trabajo, normalmente
para un medio de comunicacion de poca importancia. Principalmente, tener
la sensación de que pertenecen al medio taurino, para ellos, eso es más
que suficiente. Su autoestima se eleva, al mismo tiempo que la
seguridad en sí mismos. Ven todo en el toreo color de rosa, la muchos
vive en la ingenuidad, y mienten por hábito, y acaban por creerse la
mentira. Para ellos es amargado todo aquel que no da coba como ellos. Se
convierten en defensores de la mentira. Este tipo de cobero puede
obtener o no, algún ingreso económico del toreo. De ser así, no
representa una cantidad importante. Este cobero como el anterior, daña
muchisimo a quien le da la coba y también al toreo.
Los
gratuitos, son extremadamente conformistas, ingenuos, con poca
experiencia en el medio o con poca capacidad para asimilar el toreo e
interpretar los acontecimientos, aunque lleven muchos años asistiendo a
las plazas. Tienen mucho entusiasmo, lo hacen por "afición", por el
saludo, la foto, un autógrafo, la "amistad", que les conteste un mensaje
en redes sociales, algunos minutos de convivencia, aparecer en alguna
foto en medios taurinos, en una entrevista de segundos. Los defienden de
las criticas de los que consideran "reventadores", son especie de fans.
Hacen mucho ruido, obtienen poco, provocan confusión y esto a es una
forma de dañar a la fiesta.
Existe otro tipo de cobero, que lo
es, por su relación directa y personal con el o los involucrados. Pueden
ser familiares o amistades del que recibe la coba. Incluye relación
familiar, amorosa, afectiva con él o con alguien cercano a él. Es una
coba sobreprotectora, tan mentirosa como las anteriores. En este caso,
la coba es más natural, pero quizá, más peligrosa y más nociva. En esta
coba, quizá no exista una conducta egoísta, ya que lo hacen con la
buena intención de reconocer el esfuerzo de alguien cercano a ellos.
Pero el daño que le pueden provocar a esta persona, puede hundirle
psicológicamente y profesionalmente. Es entonces, un daño personal.
Aunque si el involucrado es o pudo haber sido alguien trascendente, el
daño a la fiesta es inmenso.
Pero el peor y más devastador de los
coberos, es el cobero de sí mismo. Sí, ese que se da coba a él mismo.
La coba a sí mismo es cobardía, miedo a la verdad. Es propio de alguien
con nula capacidad de análisis, de autocritica, de reflexión, de
discernimiento. Ese cobero es el destructor de sí mismo.
Cada
cobero es un mundo, difícil es escudriñar la mente de cada uno. Es un
personaje de la fiesta que de ninguna manera es inofensivo. Al cobero,
lo debemos considerar enemigo de la fiesta, aunque la mayoría de las
veces, se le considere como a alguien "positivo" que apoya a la fiesta y
le hace un bien.
Para no ser cobero en este medio, se necesita
mucha madurez, inteligencia, rectitud, carácter, educación, valores,
decencia, solvencia moral, seguridad en sí mismo, una autoestima
elevada, tener un trabajo y una fuente de ingresos segura y muy ajena al
toreo. Con esto, nunca va a experimentar las necesidades que
experimenta el cobero.
Así es este cáncer de la fiesta, el cobero....